Iquitos es una virtual isla, rodeada de vastos bosques verdes y de colosales ríos que se disfuerzan a su alrededor. Y es que, a pesar de ser la ciudad más grande de la Amazonía peruana, no existen carreteras que la comuniquen con la costa o la sierra. Sólo se puede arribar por vía aérea o fluvial.
Es precisamente ese aislamiento, parte de su innegable encanto. Basta pasear por su boulevard con una leve brisa refrescando el ambiente, y admirar las elegantes edificaciones con vista al río, o disfrutar de las magníficas casonas enchapadas con azulejos construidas durante el boom del caucho para darse cuenta de que esta ciudad goza de una sólida identidad arquitectónica.
A falta de carreteras, está el río Amazonas, el más largo y caudaloso del mundo, el único donde se puede apreciar la curvatura de la Tierra, como en el mar. Uno puede navegar por sus aguas hasta el punto exacto donde confluyen los también poderosos Marañón y Ucayali.
Precisamente allí también se encuentra la Reserva Nacional Pacaya Samiria, con sus lagos y delfines.
Pero si quiere naturaleza virgen al instante, muy próxima a Iquitos se extiende la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana, unos bosques mágicos asentados sobre arena blanca, donde en los últimos años se han descubierto media docena de aves nuevas para la ciencia.
Es precisamente ese aislamiento, parte de su innegable encanto. Basta pasear por su boulevard con una leve brisa refrescando el ambiente, y admirar las elegantes edificaciones con vista al río, o disfrutar de las magníficas casonas enchapadas con azulejos construidas durante el boom del caucho para darse cuenta de que esta ciudad goza de una sólida identidad arquitectónica.
A falta de carreteras, está el río Amazonas, el más largo y caudaloso del mundo, el único donde se puede apreciar la curvatura de la Tierra, como en el mar. Uno puede navegar por sus aguas hasta el punto exacto donde confluyen los también poderosos Marañón y Ucayali.
Precisamente allí también se encuentra la Reserva Nacional Pacaya Samiria, con sus lagos y delfines.
Pero si quiere naturaleza virgen al instante, muy próxima a Iquitos se extiende la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana, unos bosques mágicos asentados sobre arena blanca, donde en los últimos años se han descubierto media docena de aves nuevas para la ciencia.
